Mostrando entradas con la etiqueta Argumentación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Argumentación. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de octubre de 2019

MORDECAI Y EL CANIBALISMO


MORDECAI Y EL CANIBALISMO

Como se puede observar en la imagen, se acusa al personaje de “Un show más” de ser caníbal. ¿Mordecai es o no es caníbal? Si entendemos “caníbal” como “aquel que come carne humana” podemos observar que Mordecai no se está llevando al pico un trozo de persona, sino una pieza perteneciente a algún tipo de ave, supongamos que una pierna de pollo. Si así fuera, entonces no es caníbal. Convertido todo esto en un razonamiento deductivo quedaría del siguiente modo: Todo el que come carne humana es caníbal, Mordecai no come carne humana, por lo tanto, Mordecai no es caníbal. 

No obstante, podríamos considerar que es caníbal por el hecho de que está comiendo otra ave igual que él. ¿Sería válido este razonamiento? Cambiemos, entonces, nuestro concepto de “caníbal” y digamos que un caníbal es "aquel ser que come a un individuo de su misma especie". Así, un humano que come a otro humano sería, por lo tanto, caníbal, un león que se comiera a otro león también debería ser calificado como caníbal. Bajo esta premisa, ¿Mordecai es un caníbal? 

Observemos: Mordecai es un arrendajo azul, por lo tanto, si estuviera comiendo otro arrendajo sería caníbal, sin embargo, al parecer, lo que come es pollo, no a un miembro de su propia especie. Esto se traduce a que si todo caníbal come a alguien de su propia especie y Mordecai no está comiendo a alguien de su especie, entonces Mordecai no es caníbal. Lo que Mordecai hace es semejante a lo que haría un águila comiéndose a un gorrión, simplemente se come a otra ave, no a otra águila, o como aquellos humanos que comen changos pero que no por eso son en caníbales. 

Queda, pues, demostrado en ambos sentidos, que Mordecai no es caníbal y lo que dice la imagen es falso. 

martes, 20 de noviembre de 2018

VALIDEZ LÓGICA DE UN ARGUMENTO

Dejo el siguiente video para que quede constancia de que pretendo seguir subiendo contenidos a mi canal de YouTube. Claro que espero no tardar tanto como en esta ocasión. 

miércoles, 22 de junio de 2016

¿LAS FALACIAS SON MENTIRAS?


Empecemos nuestra reflexión con esta pregunta: ¿Las falacias son mentiras? Esta pregunta me la hago porque he escuchado en varias ocasiones la afirmación de que una falacia es una mentira. Sin embargo, para poder saber si X es Y necesitamos aclarar que se entiende por X y que se entiende por Y para saber si hay o no puntos de acuerdo entre ellos.

Una falacia es un razonamiento que parece válido y verdadero pero que no lo es. Una mentira es una declaración falsa  pero que se realiza sabiendo que es falsa con la intención de hacerla pasar por verdadera. Por ejemplo, decidí que al salir de la escuela me la pasaría con los amigos tomando unas cervezas. Se me hace tarde y cuando llego a casa mis padres me preguntan la razón de mi tardanza. Entonces digo que fui a la Biblioteca a investigar sobre las falacias pues fue una tarea que me dejó el maestro de Lógica. Lo que digo es falso, yo sé que es falso pero espero que mis padres crean que es verdad. En otras palabras, los estoy engañando. Mentir es engañar y mentir significa tener toda la intención de hacerlo.

Ese maestro de Lógica... pa'qué deja tanta tarea...

Por lo tanto, aunque una falacia es falsa o inválida  no significa que sea una mentira, que también es falsa. ¿Por qué? Porque la falacia es un error que puedo cometer en mis razonamientos sin saber que estoy en el error, mientras que al mentir claro que sé que es falso lo que digo pero cruzo los dedos esperando que me crean. Yo puedo creer que es correcto atacar a una persona porque no acepto sus argumentos y decir, por ejemplo, que el maestro de Educación Física no tiene derecho a darnos clases porque él está pasado de kilos y ni hace los ejercicios que nos pide hacer. Como no tengo cómo debatir lo que me dice entonces me pongo atacar a su persona. Esta falacia es la famosa “argumentum ad hominem” y aunque suene correcta no lo es.


Una falacia será una mentira en el momento en que, sabiendo que es falsa, la utilice para hacerla pasar por verdad y así engañar a mi receptor. Así, por ejemplo, como quiero apoyar un punto de vista salgo con que “todos están de acuerdo” aunque yo sé muy bien que eso no da realmente un apoyo a mis argumentos. Es la falacia “argumentum ad populum” y, aunque sé que es falsa, la utilizo para convencer a mi audiencia de que como todos están de acuerdo, ese punto de vista es el correcto y hay que seguirlo. 


La falacia es como una piedra, simplemente es dura. La mentira es un arma pues la utilizo con una finalidad determinada. La piedra no es un arma hasta el momento en que decido utilizarla como tal, mientras tanto, por sí sola, la piedra será simplemente una piedra con sus características propias. El problema de las falacias es que, como son errores que, en muchas ocasiones ni siquiera nosotros nos damos cuenta de que lo son, terminamos creyendo declaraciones que son falsas. Si fuera posible decirlo sin entrar en contradicciones, nos estaríamos mintiendo a nosotros mismos. Por eso, hay que conocer cuáles son las falacias para no cometerlas y descubrirlas por si acaso alguien las ha utilizado con o sin intención de engañarnos.

Porque son "mentiras verdaderas"

Termino así esta argumentación que busca demostrar que las falacias no son mentiras. Si acaso hubiera falacias en lo antes dicho (algo así como “afirmación del consecuente”, “petición de principio”, etc.) quede en claro que fueron errores cometidos sin querer y que en ningún momento pretendo engañar a nadie.


Recomiendo, por cierto, que le echen un ojo a la siguiente página: http://falacias.escepticos.es/ 

miércoles, 8 de junio de 2016

LOS SILOGISMOS ESPECIALES


Aunque sean irregulares, los diferentes elementos de los silogismos especiales
deben tener coherencia entre sí y llegar, por lo tanto, a una determinada
conclusión, no como esta imagen que nada tiene que ver con el tema

¿Cuáles son los silogismos especiales? Son todos aquellos silogismos que no cumplen, de una forma u otra, con la estructura del silogismo clásico. Es decir, no tienen solamente una premisa mayor, una premisa menor y una conclusión, además de únicamente tres términos (el mayor, el menor y el medio), sino que tienen formas diferentes. Dejo este video para ahondar sobre el tema.


miércoles, 2 de marzo de 2016

ALGUNAS PÁGINAS QUE MUESTRAN ARGUMENTOS


En esta ocasión pongo los links para acceder a páginas de diferentes tipos pero con algo en común: Todas muestran argumentos, sencillos o más elaborados, para hablar a favor o en contra de algo. Recordemos que cualquiera puede opinar pero es mejor poder defender lo que decimos dando diferentes razones.

En esta página se dan "Diez razones a favor del matrimonio homosexual", a ver qué les parece:

Ahora qué tal los argumentos en contra:

Ah, y el polémico asunto de si Dios existe o no. En la siguiente página, "¿Dios existe?" nos dan algunos argumentos para demostrar que la respuesta es afirmativa.


Y en la siguiente página, "Dios no existe: la argumentación filosófica a favor del ateísmo", expone la tesis contraria:


jueves, 25 de febrero de 2016

LA ARGUMENTACIÓN

Argumentar consiste en dar las razones que sustentan lo que decimos. Todos podemos expresar muchas opiniones pero pocos podemos dar las razones que justifiquen lo que decimos. Es fácil repetir: “Robar es malo”, pero ¿podemos explicar por qué robar es malo? Tal vez digamos que porque no es correcto, porque iríamos a la cárcel, pero no pasaríamos de decir una o dos ideas a veces inconexas. El llevar a cabo una verdadera argumentación exigiría que cada una de nuestras ideas llevará a las otras y de ahí a la conclusión lógica de que robar es malo.

Argumentar es como construir una casa. Si los materiales son buenos y están bien armados y unidos, podrán soportar las inclemencias del tiempo y podrán durar mucho. Pero si los materiales, aunque sean buenos, están mal colocados, unidos de una forma errónea, podría derrumbarse toda la construcción ante el primer embate de los elementos. Así, aunque las ideas sean las adecuadas (los materiales), si no se unen adecuadamente (es decir, de una forma lógica) el resultado final será una argumentación débil que a la primera podrá ser destruía.

Así, por ejemplo, se puede decir, sin problema, que el sol sale todos los días. No hay ningún problema. También se puede expresar que el gallo canta en las mañanas. Tampoco hay problemas. Pero decir que el sol sale todos los días porque el gallo canta en las mañanas está expresando un disparate porque los dos elementos están relacionados de una manera incorrecta. Si esto sucede con dos frases mal unidas, ¿qué podemos decir de toda una serie de juicios mal colocados que pretenden justificar una determinada tesis?

Argumentar, entonces, es saber armar, es saber unir una serie de piezas para así lograr darle sustento a nuestras declaraciones. Y este armado debe seguir los principios básicos de la Lógica. Así, por ejemplo, si decimos que todas las argumentaciones deben ser lógicas, entonces mi ensayo, que es una argumentación, debe de ser lógico. En este caso estamos ante el principio de conveniencia que establece que lo que diga del todo (las argumentaciones) lo debo decir de las partes (mi ensayo). Del mismo modo, debo evitar las contradicciones en mi argumentación: No vaya a ser que empiezo mi trabajo hablando de que el aborto es necesario y un derecho, y terminar diciendo que debe prohibirse y castigar a quienes lo cometen.

Un buen texto argumentativo debería contar con los siguientes elementos:


La tesis será la idea principal que se quiere demostrar. Sería la respuesta a una pregunta que nos hemos hecho de manera implícita o explícita. Si decimos que “México es el mejor país del mundo” esto significaría que nos preguntamos alguna vez cuál será el mejor país del mundo. Sin embargo, eso que digo no puede estar sin fundamentos pues de otro modo quedaría como una simple opinión.

Los argumentos son las ideas encadenadas de manera lógica que darán como resultado la tesis que pretendo defender. Es la columna vertebral, por eso la representamos al centro. Si las argumentaciones son débiles todo mi “edificio” puede venirse abajo.

Los ejemplos son aquellos elementos de la realidad que servirán de apoyo a lo que estoy diciendo. Tonto sería si pusiera ejemplos que contradigan lo que quiero expresar, por ejemplo, hablar sobre el narcotráfico para defender la postura de que México es el mejor país del mundo.

Los autores serán aquellos especialistas o pensadores que ya han llegado a conclusiones semejantes a las mías. Lo que yo digo, en la mayoría de los casos, no es nada nuevo. Ya alguien lo dijo en otra ocasión y no está de más (muy por el contrario, ayuda mucho) mencionar lo que esas otras personas han dicho en algún otro momento.

¿QUÉ ES EL BIEN?¿QUÉ ES EL MAL?

Con el arte el hombre aspira a expresar la belleza. Con la ciencia nos proponemos captar la verdad. Con la moral queremos realizar el bien.

¿Pero... qué es el bien? Platón y Euclides de Megara, discípulos de Sócrates, nos legaron esta magnífica definición: “El bien es el ser y el mal el no ser”. 

Aclarémoslo. Te va a ser muy útil porque tú te has preguntado muchas veces qué es bueno, qué es malo, y no has sabido responderte: “Bien es el ser”. El bien es lo positivo, algo real y verdadero. Por ejemplo, tus ojos son un bien, están allí en tu cara, son existen. En cambio, “el mal es el no ser”: si te sacan un ojo, allí no habrá nada, sólo un hueco, algo que no está, una ausencia del bien. El mal es la carencia de un bien que debería estar.

Demos otros ejemplos: es un bien la salud. La enfermedad es un mal porque es pérdida de la salud Por ser el mal lo negativo, lo acompañamos con un “no”: con las palabras “falta”, “privación”, “carencia”, “pérdida”, “ausencia”, “defecto”, o con las partículas negativas “in”, “des”, que indican lo mismo. Veamos un ejemplo en otro nivel: la mentira es mala porque “falta” a la verdad, la verdad está ausente. Matar e un mal pues consiste en “privar” a alguien de su vida. Robar “quita” a alguien lo suyo. Notoriamente, el mal consiste en que algo desaparezca y no esté en lo que debiera estar.

El bien es algo, pero el mal no es algo: es simple carencia. El bien es el ser; el mal, como un hueco o vacío, lo que falta, la privación de un ser.

Existe el bien absoluto (aquel en que no hay ninguna carencia): es Dios. Pero, ¿existirá el mal absoluto? No; porque es el no ser, la nada. Y la nada es lo que no es, lo que no existe.

En varias religiones se habla del demonio Satán. Pero el diablo no es el mal, es nada más el malo. Es el que nos “priva” de bienes, el destructor. El que hace el mal, pero no el mal mismo. El mal es la nada.

La consecuencia de la definición de Platón y Euclides será: lo que acrecienta el ser es bueno, lo que debilita, mengua o quita al ser es malo. En otras palabras: el bien es lo constructivo  y el mal lo destructivo. Apliquémoslo en ejemplos prácticos:

Estudiar ensancha los horizontes de tu inteligencia, luego, es bueno. Las drogas entorpecen la actividad del entendimiento; son malas. La familia protege la supervivencia de la prole; es buena. El sexo libre destruye a la familia; es malo. El amor al prójimo hace que le hagamos justicia, que lo socorramos, que le procuremos medicina si enferma, etcétera; es bueno. Hablar mal del prójimo disminuye en los oyentes la simpatía por esa persona; luego, es malo criticar. ¿Para qué seguimos? Tú mismo puedes calificar las acciones con el criterio seguro de: bien es acrecentar el ser, y mal, disminuirlo.

¡Qué racional es la moral! No se trata de ninguna cosa arbitraria que inventó la sociedad nada más que para molestarnos. Por lo contrario, es el dictamen de la inteligencia práctica para conservar el ser. Son las normas racionales para impedir la destrucción.